Padres separados y ubicación de los hijos: cómo hacerlo bien
Compartir la ubicación de los hijos entre dos casas puede facilitar la logística y dar tranquilidad, siempre que se haga con acuerdo y pensando en el menor.
Información general, no asesoramiento jurídico. Cada familia y cada resolución judicial son distintas. Si tienes dudas sobre lo que puedes decidir solo o lo que establece vuestro convenio, consulta con un abogado de familia o con un servicio de mediación familiar.
Por qué puede ayudar
Cuando los hijos viven entre dos casas, la logística se multiplica: entregas los viernes, actividades que lleva un progenitor y recoge el otro, cambios de última hora, mochilas que se quedan en la casa equivocada. Compartir la ubicación de los hijos puede ayudar a:
- saber que han llegado bien a la otra casa después de una entrega;
- coordinar recogidas sin llamadas constantes;
- dar tranquilidad a ambos padres cuando el hijo empieza a moverse solo;
- tener un botón SOS que avise a los dos a la vez si el menor necesita ayuda.
Pero también puede convertirse en una fuente de conflicto si no se plantea bien. Por eso lo más importante no es la app, sino el acuerdo.
Lo primero: un acuerdo entre los dos progenitores
En España, lo habitual es que ambos padres compartan la patria potestad aunque estén separados, y que las decisiones importantes sobre los hijos se tomen de común acuerdo. Instalar una app de ubicación en el móvil de un hijo no es una decisión que deba tomar uno solo a espaldas del otro. Nuestra recomendación:
- Habladlo antes de instalar nada, explicando para qué lo queréis usar.
- Poned el acuerdo por escrito, aunque sea un mensaje claro que ambos aceptéis. Si estáis redactando o revisando el convenio regulador o un plan de parentalidad, podéis incluirlo.
- Definid el uso: qué lugares se marcan, quién recibe los avisos, cuándo se revisa el acuerdo.
- Si no hay acuerdo, un servicio de mediación familiar puede ayudar a encontrar un punto intermedio.
La opinión del hijo cuenta
El menor no es un objeto de la negociación. Según su edad y madurez, debe ser escuchado y entender qué se comparte y por qué. En España, los mayores de 14 años pueden consentir por sí mismos el tratamiento de sus datos personales, así que con adolescentes su acuerdo es imprescindible. Y con los más pequeños, explicarlo con palabras sencillas evita que lo vivan como un secreto entre adultos.
En IAFamily, nadie comparte su ubicación sin saberlo: todos los miembros ven que están en el grupo y quién lo forma.
Ubicación de los hijos, no del otro progenitor
El objetivo es saber que los hijos están bien, no controlar a la expareja. Esto tiene una consecuencia práctica en IAFamily: si los dos estáis en el mismo grupo familiar, por defecto también veríais la ubicación del otro. Los padres pueden pausar su propia ubicación cuando quieran, así que podéis acordar que cada uno mantenga su ubicación en pausa y solo se compartan las de los hijos.
Nunca uses la ubicación de tu hijo para saber dónde está o con quién está tu expareja, ni como «prueba» en una discusión. Además de dañar la convivencia, pone al menor en medio.
Si hay una situación de violencia o una orden de protección, no compartáis ubicaciones y pide ayuda profesional. En España, el 016 atiende a víctimas de violencia de género y no deja rastro en la factura del teléfono.
Cómo organizarlo con IAFamily
Un grupo, dos casas
Uno de los padres crea la familia e invita al otro y a los hijos con el código de invitación. Cada uno elige su rol. Como IAFamily funciona en iPhone y Android, da igual qué móvil tenga cada uno. Más en compartir la ubicación entre iPhone y Android.
Lugares para cada casa
Crea lugares como «Casa de mamá», «Casa de papá» y «Colegio». Cada padre elige qué avisos quiere recibir de cada lugar: llegadas, salidas, ambas o ninguna. Por ejemplo, podéis acordar que cada uno reciba solo la llegada a su propia casa y la entrada al colegio. Con el plan Gratis hay 2 lugares; con Premium o Familiar, ilimitados.
Alias neutros
Cada persona elige cómo ve a los demás en la app y en las notificaciones. Un hijo puede ver «Mamá» y «Papá»; cada padre, el nombre de sus hijos. Pequeños detalles que evitan roces.
Un solo plan para todos
El plan de pago que contrata cualquiera de los dos padres cubre a toda la familia. Podéis acordar quién lo paga, o quedaros con el plan Gratis, que no caduca.

Buenas prácticas
- Usa los avisos, no el mapa. Saber que ha llegado basta; no hace falta seguir cada trayecto.
- Respeta el tiempo con el otro progenitor. Que puedas ver la ubicación no significa que debas consultarla durante el fin de semana que no te toca.
- Usa el chat para lo práctico: el chat privado de la familia permite hablar de recogidas y horarios con texto, fotos o notas de voz.
- Revisad el acuerdo cada curso o cuando cambien las circunstancias.
- Si el ambiente se tensa, desinstalar o pausar es mejor que convertir la app en un campo de batalla.
¿Y las alternativas del sistema?
Si todos tenéis iPhone, En Familia y Buscar permiten compartir ubicación, aunque cada familia de En Familia tiene un único organizador, algo que no siempre encaja con dos casas. Google Family Link permite que dos padres supervisen la cuenta de un hijo con Android. Son opciones válidas; IAFamily añade que funcione igual con cualquier móvil y reúne mapa, avisos, SOS y chat.
Para saber exactamente quién ve qué, lee privacidad y ubicación familiar. Y si quieres ideas para hablarlo con tus hijos, saber dónde está tu hijo sin agobiarle o cómo localizar el móvil de tu hijo.